IGLESIA DE SAN XILLAO DE LOBIOS
Románico con sorpresa en el interior: transición al ojival, bóveda de crucería con Tetramorfos y pinturas murales del Juicio Final.





En la parroquia de Lobios (Sober), dentro del paisaje cultural de la Ribeira Sacra, la Igrexa de San Xillao de Lobios es una parada perfecta para quien busca románico con “sorpresa” en el interior durante su estancia en Casa Miña Rula. Encajada en un pequeño atrio-cementerio tradicional, conserva el aire de templo rural, pero con una riqueza arquitectónica y pictórica poco habitual en edificios de esta escala.
Arquitectura y conjunto
Su fábrica es de granito en sillería, y combina con equilibrio románico tardío y primeras formas góticas (transición al estilo ojival), algo que se percibe en la articulación de los vanos y en ciertos apuntamientos y soluciones estructurales.
La iglesia presenta una sola nave con cabecera rectangular, ambas bajo cubierta a dos aguas. En el exterior, la cabecera se remata con una delicada ventana ajimezada gótica (doble vano bajo arcos apuntados y un motivo cuadrilobulado), mientras que la fachada se corona con una espadaña barroca añadida en época posterior.
Portada y accesos históricos
El acceso ofrece uno de los puntos más atractivos del conjunto: la portada occidental, con varias arquivoltas ligeramente apuntadas y decoración de gusto tardío (perlas, motivos esféricos y puntas de diamante). Además, se reconocen otras entradas históricas —como la portada norte hoy cegada— que hablan de la evolución del edificio.
Cabecera y bóveda de crucería
El gran protagonista arquitectónico está en la cabecera: el presbiterio se cubre con una bóveda de crucería cuatripartita apoyada sobre ménsulas con el Tetramorfos (el ángel, el toro, el león y el águila), un detalle excepcional para un templo rural que eleva la visita a otra categoría.
Pinturas murales (siglos XV–XVI)
Y, por supuesto, están las pinturas murales, el tesoro más emocionante de San Xillao. En muros y arco triunfal se conservan estratos superpuestos datados entre los siglos XV y XVI, con especial protagonismo de la temática escatológica.
Sobresale una escena muy dinámica en la que ángeles trompeteros anuncian el Juicio Final ante Cristo en majestad, realizada con técnica de mezzo fresco y con paralelos en otros templos con pintura mural de la Ribeira Sacra. Estas pinturas —del siglo XVI, organizadas en partes como “viñetas” delimitadas por decoración arquitectónica— han motivado intervenciones de conservación y restauración para garantizar su protección.
Detalle patrimonial
Como detalle añadido, el templo conserva también una pila bautismal de comienzos del siglo XIII, que refuerza la sensación de estar ante un lugar donde la historia sigue “viva” y cercana.
El interior no siempre está abierto; lo ideal es concertar la entrada con guías oficiales para poder disfrutar del conjunto con contexto y sin prisas.






