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SANTA CRISTINA DE RIBAS DE SIL

Un rincón imprescindible de la Ribeira Sacra: románico sereno entre castaños, con rosetón calado, capiteles vegetales y pinturas murales del siglo XVI que se descubren con calma.

SANTA CRISTINA DE RIBAS DE SIL

En el soto de Merilán, escondido en un entorno de bosque y piedra, el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil ofrece una visita íntima: arquitectura románica, silencio y un paisaje que invita a bajar el ritmo.De tradición benedictina, su origen se remonta a época altomedieval y, tras la reforma del siglo XVI, pasó a depender del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil como priorato.

Arquitectura y conjunto

Santa Cristina fue uno de los conjuntos monásticos más relevantes de la Ribeira Sacra durante la Edad Media, ligado a las rutas históricas del territorio y a la vida agraria (castaño y vid).

La desamortización supuso el abandono definitivo del lugar, pero hoy se conserva lo esencial para entender su valor patrimonial y su atmósfera.

La iglesia románica

La iglesia conservada es románica, fechada entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, con planta de cruz latina y cabecera de tres ábsides semicirculares (el central más elevado).

En la fachada destaca el rosetón calado y una portada abocinada de líneas sobrias; los capiteles se trabajan principalmente con motivos vegetales.

Interior y pinturas murales

En el interior, la nave se cubre con techumbre de madera a dos aguas apoyada sobre arcos apuntados, con elementos decorativos discretos que refuerzan su carácter rural y recogido.

En el ábside central se conservan pinturas murales renacentistas del siglo XVI, una de las joyas de la visita por su rareza y estado de conservación dentro del conjunto.

Torre-campanario y acceso al monasterio

En el muro norte se levanta la torre-campanario, con cierto carácter defensivo, que aporta verticalidad y presencia al conjunto. Junto a la fachada de la iglesia aparece la portada de acceso al monasterio, con decoración vegetal y símbolos vinculados a los evangelistas, reforzando el lenguaje simbólico del románico.

Claustro y dependencias monásticas

De las dependencias donde vivían los monjes se conserva poco, pero del claustro aún pueden verse dos alas sobrias, vinculadas a reformas del siglo XVI.

  • Románico auténtico en un enclave de bosque y silencio.

  • Rosetón calado y cabecera de tres ábsides: composición muy completa.

  • Pinturas murales del siglo XVI: el detalle que sorprende.

  • Visita breve, clara y muy fotogénica, ideal para combinar con otros puntos del Sil.